Según la Física y la Ciencia, el pasado, presente y futuro, ya están escritos. Sé que es difícil de entender, y va en contra de la intuición.
Os dejo tres videos explicativos al respecto, que creo pueden aclarar un poco el tema.
En uno de ellos os lo explica un Doctor en física de partículas, gran comunicador y mejor persona Javier Santa Olalla.
Aunque antes que él, ya lo dijo Einstein en su teoría de la Relatividad.
Luego vino la Física Cuántica, que cambia ligeramente el resultado dejando la puerta entre abierta para poder cambiar ese futuro, entre las posibles probabilidades, mediante la intervención en la ecuación del “Observador” ( Experimento de la doble Rendija ) .
Como es posible que ese resultado cambie, solo con la intervención de un observador, es decir la energía, o la conciencia de observar el hecho…
Luego os explico yo lo que es el “Algoritmo Bénturi“, y como a través de el y de vuestra energía podéis leer (nunca adivinar), lo que ya está escrito.
Esto se hace mediante un sistema que no sabemos por que funciona, pero se ha estado utilizando durante milenios…
Nosotros hemos conseguido aislarlo, para dar respuestas a estos interrogantes, pero es necesario, imprescindible, la intervención a través de la energía personal de cada persona.
Nadie “ADIVINA NADA”. Solo traduce esa energía personal tuya, con el vehículo de “Las cartas”.
Con el Algoritmo Bénturi y la IA podemos dar respuestas concretas a partir de millones de resultados posibles, tú serás el que lo interprete con las claves que te demos.
Causalidad: Todo evento tiene una causa. En teoría, si se conocen todas las variables y las leyes que rigen su interacción, se podría predecir el resultado. Este es el principio detrás de las ciencias exactas, como la física y la química.
Determinismo: Algunos científicos y filósofos creen en un universo determinista donde el futuro está predeterminado por el estado actual y las leyes naturales. Sin embargo, el determinismo absoluto es debatido, especialmente con el descubrimiento de la mecánica
cuántica.
Teoría del caos: Esta teoría sugiere que sistemas dinámicos complejos son extremadamente sensibles a las condiciones iniciales. Un pequeño cambio puede llevar a resultados completamente diferentes, lo que hace que predecir el futuro en sistemas complejos sea extremadamente difícil.
Ejemplo del clima: A pesar de los modelos avanzados, los meteorólogos solo pueden predecir el clima con precisión durante unos pocos días debido a la naturaleza caótica de la atmósfera.
En la mecánica cuántica, ciertos eventos no son deterministas. La interpretación de Copenhague, por ejemplo, sugiere que a nivel subatómico, los eventos ocurren con probabilidades y no con certezas. Esto introduce una incertidumbre fundamental en el intento de predecir el futuro.
Indeterminismo en el comportamiento humano: Las decisiones humanas están influenciadas por una multitud de factores, incluyendo emociones, información disponible, y entorno social, lo que hace extremadamente difícil predecir las acciones humanas con precisión.
Predicciones científicas y tecnológicas: Aunque no se puede predecir el futuro con certeza, se pueden hacer proyecciones basadas en tendencias actuales. Por ejemplo, se pueden prever ciertos avances tecnológicos basados en el progreso actual y las leyes de la física.
Economía y mercados: Los economistas utilizan modelos para prever tendencias, pero estos están sujetos a errores debido a variables imprevistas y la complejidad de los sistemas económicos.
Como decíamos, la física relativista de Einstein es totalmente determinista, en el sentido de que el pasado, presente y futuro ya están escritos.
Schopenhauer decía «Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere». Luego viene la Física Cuántica y nos dice que los eventos, es decir, lo que va a pasar dentro de ese futuro ya escrito, están sujetos al principio observador.
Es decir, la conciencia de observar ese hecho (llamémoslo conciencia, energía), hace que pueda variar o cambiar dentro de unas probabilidades.
Y ahora, para dejarnos un poco más con la boca abierta, la Mecánica Cuántica descubrió el principio de no-localidad de la mecánica cuántica.
En su formulación original, consiste en que las partículas cuánticas pueden «notar» de forma instantánea los estados de otras partículas, incluso a grandes distancias (no-localidad espacial), lo que permitiría establecer una correlación entre alguno de sus estados (entrelazamiento).
Esto no supone, en modo alguno, que la información (señales de cualquier tipo) pueda viajar a velocidades superiores a c (velocidad de la luz en el vacío). Lo que ocurre es que en mecánica cuántica las partículas entrelazadas (con un estado de entrelazamiento de alguna de sus propiedades) comparten una función de onda (común para todas ellas).
Es como si, de alguna forma (que la ciencia actual no ha logrado explicar), las partículas entrelazadas compartiesen algún tipo de información, sin la necesidad de enviarse señales. Es como si las partículas de alguna manera notasen el cambio de frecuencia o energía de aquellas que está entrelazadas, aunque sea a millones de kilómetros de distancia
Y vosotros me diréis: ¿por qué os cuento todo eso?
Solo por una razón. La Ciencia no es capaz de explicar muchos fenómenos, como el de “no localidad”. Así como que, solo un hecho, con “Observarlo”, introduciendo una conciencia o energía, CAMBIA.
Nosotros hemos creado, como decíamos en la introducción , el ALGORITMO BÉNTURI, que es fruto de siglos de experiencia en adivinación.
Hemos utilizado algo muy cercano, que millones de personas han probado alguna vez o que simplemente le han contado que funciona.